Cuando camino me fijo en esas caras de mentes muertas deambulando por un mundo de deberes autoimpuestos y obligaciónes asumidas porque las cosas "deben" ser así.
Tantas vidas desperdiciadas por el estereotipo de la vida ejemplar.
Mi alma se desgarraba cada vez que veía la realidad, aunque hace mucho que murió, ese fue mi pago por ser diferente, no poder amar ni sentir, mi alma murió, pero al menos sé lo que quiero.
Tanta gente con alma pero sin mente, sin autonomía propia...
Muy poca gente es capaz de decidir lo que realmente quiere, no lo que quiere según su posición social y según los designios de la familia, si no lo que su alma realmente anhela.
Todos están muertos, no son más que recipientes de algo que pudo ser real.
Camináis siguiendo la opción más fácil, ese camino que alguien marcó por ti, y que evitando cualquier altercado, tomaste sin el menor remordimiento, sin saber que tu ser se desmoronará poco a poco, y cuando te des cuenta de todo, será demasiado tarde para ti, pues la vida no da segundas oportunidades, no las da.
Sois capaces de sentir, pero no podéis decidir por vosotros mismos, no podéis vivir sin alguien que os guíe, en su tiempo intenté guiaros, yo, que tan poco entiendo al ser humano, y tanto me defraudasteis... os daba la felicidad, la libertad de vuestro alma en bandeja, y no la aceptasteis.
¿Soy a caso como la serpiente?
La gente teme ser libre, nada debería esclavizarnos, pero dejáis que os pongan los grilletes sin rechistar.
He perdido la fe en el ser humano.
El dolor y la desesperación es mi pago por ver lo decepcionante de este mundo, y la soledad mi remanso de paz.
Vosotros seguid así, a mi ya me da igual.
No sé si quiero seguir siendo el pañuelo de los títeres que lloran la pérdida de un hilo.